
José González Corrales. Coordinador de Programas de AUPEX
EL EJEMPLO:
Localizamos un grupo de personas (compañeros de trabajo), y una relación (quién toma una cañita con quién) durante el último mes. A partir de aquí podemos desarrollar una matriz de datos o un grafo el cual nos va a informar que posición tiene cada trabajador dentro del mismo, (Juan es el que más ha alternado con el resto de sus compañeros, Pedro es el que no ha alternado con nadie, Miguel solo alterna con Juan, María, Lourdes y Clara solo alternan entre ellas etc). Lejos de parecer un análisis de conducta adictiva alcohólica este análisis nos está dibujando la red de relaciones informales dentro de una organización, nos está diciendo quién contacta informalmente con quién, por que canales y a través de que personas puede fluir información, quién se relaciona más o menos dentro de la organización, que grupos o subgrupos informales hay dentro de la organización y si estos son permeables o impermeables etc etc etc. Estamos ante una radiografía relacional y la posición que uno ocupa dentro de esa red va a condicionar su comportamiento. También podríamos analizar quién pasa información a quién, quién trabaja conjuntamente con quién, quién tiene el número de móvil de quién, quién ha tenido una disputa con quién y en general cualquier relación que nos pueda parecer relevante.
LA TEORIA:
Actualmente la idea de red está extendida y aceptada entre la población, este término parece caracterizar mejor que ningún otro la sociedad actual y parece ser un denominador común en muchas áreas de conocimiento. Envuelto en una concepción sistémica y holística de la realidad, se ha aplicado exitosamente en temas como la difusión de la información, la organización política, los mercados de trabajo, la búsqueda de empleo, los movimientos sociales, el contagio a través de epidemias, la inmigración o las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, todo esto hace que el análisis de redes se convierta en objeto de interés y estudio desde multitud de frentes disciplinarios.
El interés por explicar la realidad en términos de redes no es algo nuevo, pero desde hace aproximadamente 30 años, gracias al desarrollo de la tecnología informática, la teoría de grafos y los avances en campos del álgebra y la topología, el análisis de redes sociales ha venido creando un aparato metodológico y técnico que constituye la base de un nuevo paradigma interdisciplinar, consolidado y expandido en el seno de las ciencias sociales.
Más allá del uso del concepto de red social como simple metáfora y como un puro instrumento de investigación esta aproximación trata de interpretar el comportamiento de los actores a la luz de sus posiciones variables dentro de la estructura social. Se ponen de manifiesto las constricciones de la estructura social sobre la acción individual y también las oportunidades diferenciales, conocidas como recursos sociales, como capital social o como soporte social- a las que tienen acceso los actores.
El análisis de redes puede ser considerado como una aproximación intelectual para identificar las estructuras sociales resultantes de las diversas formas de relación entre elementos. El análisis de redes comienza prestando atención especial al estudio de las estructuras sociales insistiendo, por tanto, menos en por qué la gente hace lo que hace y más en la comprensión de los condicionantes estructurales de sus acciones. Lo interesante según el análisis de redes sociales es centrarse en como lo estructural puede condicionar las acciones individuales, es decir, que Juan ocupa una posición localizada dentro de una red (por ejemplo red de compañeros de trabajo) y que esa posición estructural va a influir en el comportamiento de Juan. Por ello la premisa básica del análisis de redes es que la explicación de los fenómenos sociales mejoraría analizando las relaciones entre actores.
Animación en la que podemos observar como evoluciona una red social:
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