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Análisis de redes en el desarrollo local.

Marzo 19, 2008 · 3 comentarios

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            Hace aproximadamente 30 años, gracias al desarrollo de la tecnología informática, la teoría de grafos y los avances en campos del álgebra y la topología, el Análisis de Redes Sociales ha venido creando un aparato metodológico y técnico que constituye la base de un nuevo paradigma interdisciplinar, consolidado y expandido en el seno de las Ciencias Sociales. Una visión holistica y sistémica del hecho social sirve de base metodologica para entender lo que realmente ocurre entre personas, instituciones o incluso acontecimientos.

 

            El esfuerzo por encontrar un equilibrio entre lo micro y lo macro encuentra un punto de apoyo precisamente en el estudio de las relaciones. Hasta hace poco quizás se ha pecado en exceso de confiar en una visión limitada y centrada en el individuo, sin embargo el “todo” siempre ha significado más que la suma de las partes precisamente porque cuando sumamos lo hacemos no solo con individuos sino también con la relaciones existentes entre ellos, siendo estas las que realmente configuran la estructura social.

            El modelo de intervención en desarrollo local debe de tener presente la argumentación anterior en el sentido de considerar las relaciones entre los diferentes agentes claves de una localidad como la sustancia que da forma dinámica a la estructura sobre la que se sustenta el desarrollo de esa comunidad, el desarrollo de la misma depende no de las instituciones publicas, privadas y organizaciones del tercer sector sino de la relaciones que entre estas se configuren generando plataformas de posibilidades de desarrollo en el seno de la misma.

             El desarrollo local es siempre el fruto de la actuación de diferentes sujetos sociales que forman parte de una población que convive en un territorio concreto. La comunidad se encuentra constituida por  personas, grupos, organizaciones sociales e instituciones, que son los actores reales del desarrollo, pues esta comunidad sólo existe y se configura como resultado de la interacción de todos ellos. Tal interacción crea un valor compartido a modo de capital social por todos y cada uno de los agentes sentando los cimientos para el desarrollo local. ¿Pero realmente conocemos la redes que actúan en una comunidad? ¿Las hemos analizado?  En el ámbito actual del desarrollo local, cabría diferenciar cuatro tipos de actores: Públicos (las distintas instituciones de la Administración); Privados (organizaciones económicas, empresas); las organizaciones del tercer sector (organizaciones sin ánimo de lucro) y los Sectores Sociales no organizados. Las relaciones que se configuren entre ellos son las relaciones que van a determinar el desarrollo local. La participación y la transformación de la realidad existente pasa por analizar la red social de cualquier comunidad para descubrir los componentes de la misma y las relaciones que se dan entre ellos, siendo esto determinante para el proceso de  desarrollo, entre otras razones, por su papel en la formación de alianzas, en la construcción de consensos, en la obtención de recursos externos a los grupos de agentes más cohesionados, en la elaboración de propuestas alternativas o innovadoras, etc.

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La rana hervida y el desarrollo rural

Marzo 19, 2008 · Dejar un comentario

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El desarrollo que pueda darse en nuestras localidades mucho tiene que ver no solo con lo que hagamos o dejemos de hacer sino también con nuestra capacidad de percepción de la realidad, que al fin y al cabo condiciona lo que hacemos. Ya Peter M. Senge nos decía en su “Quinta disciplina” que si ponemos una rana en una olla de agua hirviendo, inmediatamente intenta salir, pero si ponemos la rana en agua a temperatura ambiente se queda tranquila, si vamos elevando la temperatura de forma lenta y progresiva la rana no hace nada, a medida que la temperatura aumenta la rana estará cada vez más aturdida y finalmente no está en condiciones de salir de la olla (aunque nadie se lo impide la rana se queda allí y hierve). ¿Por qué? Sencillamente porque su aparato interno encargado de detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente pero no para cambios lentos y graduales.

 

            Algo similar suele ocurrir con el desarrollo rural: Si de un año para otro nos encontrásemos con localidades que mermaran en un cincuenta por ciento su población o aumentarán en un cincuenta por ciento su número de desempleados, activaríamos la alarma social y con ella la política, y casi con total seguridad se empezarían a tomar medidas al respecto desde todos los flancos implicados. Sin embargo, al igual que con la rana, la dificultad está en la percepción de procesos lentos y graduales. La percepción sistémica es la que nos permite percibir la totalidad, interrelaciones en vez de cosas aisladas, y sobre todo, ver patrones de cambio en vez de instantáneas estáticas.

            De hecho casi todos conocemos localidades que en las ultimas décadas han mermado su población y han incrementado su número de desempleados en términos cuantitativos mucho más generosos que los expuestos anteriormente, sin embargo dichas localidades no han sido capaces de eludir el destino de la rana, se encuentran aturdidas y con pocas posibilidades de “salir” a pesar de que nadie ni nada se lo impide. Los agentes implicados no supieron ver procesos lentos y graduales, prestaban atención a lo evidente pero no a lo sutil.

            El desarrollo rural tiene mucho que ver con el pensamiento sistémico. La capacidad de ver totalidades, de ver interrelaciones entre actores y cosas y la capacidad de ver patrones de cambio a nivel local son factores clave para encarar el susodicho desarrollo. Solemos culpar a las circunstancias externas por la falta de desarrollo rural (la mala suerte, el o los que gobiernan, el mercado, etc…) sin embargo no hay nada externo: nosotros y la causa de nuestros problemas formamos parte de un solo sistema, aquel que debemos percibir como totalidad, aquel en el que debemos indagar sobre sus interrelaciones, aquel en el que debemos percibir no solo lo evidente y lo sutil sino también sus patrones de cambio.

            Solo cuando vemos la totalidad del rompecabezas o cuando contemplamos una marina a cierta distancia podemos apreciar que el valor está en la totalidad, en la relación entre los colores, en lo sutil o en el patrón de cambio de una ola al estrellarse contra una roca, todo esto observado de cerca (con lupa) no nos dice apenas nada. Quizás nos hayan enseñado durante mucho tiempo a estudiar con microscopio los elementos aislados y ya es hora de distanciarse para poder ver la totalidad, no obstante, si queremos eludir el destino de nuestra rana, tendremos que contemplar el desarrollo rural desde cierta distancia, desde la totalidad de actores relacionados que influyen en el mismo, desde lo sutil y desde la visión de los patrones de cambio que operan en nuestras localidades.

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